Azotes. El Reino de la Salamandra.

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Por qué una Salamandra

El secreto de los Alquimistas

Autor: Amadeo Pellegrini

A Ana Karen gracias a quien conocí las
moradas alquímicas de Francisco
Piria y Humberto Pitamiglio
en el Uruguay


Palabras Previas

Alquimia es el nombre que se daba a la Química en la Edad Media, considerada entonces, más que ciencia, una disciplina destinada a develar los secretos de la vida y la naturaleza, en busca del remedio para curar todos los males: “La Panacea” y la transmutación de los metales por medio de “La Piedra Filosofal”.

Los practicantes del medioevo la reputaban ciencia por excelencia, principio de todas las demás, pues su objeto consistía en el estudio de la vida en los 3 Reinos: Animal, Vegetal y Mineral cuyo propósito estribaba en encontrar y fijar la esencia misteriosa que unía al cuerpo con el espíritu para retardar indefinidamente la muerte.

Esa misma esencia aseguraría la progresión rápida de los seres hacia un estado superior. Para ello buscaban por medio del fuego -que proporciona luz y calor- de los conocimientos llevar tal esencia al estado líquido: Panacea, elixir de la larga vida y al estado sólido: Piedra Filosofal para transmutar la masa de un metal ordinario provocando su transformación en un metal precioso: oro o plata (Crisopea o Argiropea).

Desde el siglo III de nuestra Era, a partir de Zósimo de Panópolis los alquimistas emplearon símbolos y figuras misteriosas cuyo significado revelaban a los iniciados, para transmitir sus conocimientos. Resulta imposible catalogar acá todos los signos alquímicos. El de la “Salamandra” es el jeroglífico usual para representar “El fuego secreto de la sabiduría o de los conocimientos”; otros frecuentemente empleados son el León rugiente, el Dragón que se muerde la cola, el Mono, Adán y Eva, el Viejo, etc.

De la enorme legión de alquimistas de todas las épocas, muchos como Roger Bacon, Raymundo Lulio, Paracelso, van Hellmont, sobresalieron como verdaderos sabios.

Los Actuales Alquimistas

Salvando las distancias que nos separan de los alquimistas clásicos, me atrevo a considerarnos, -obviamente me incluyo- a los practicantes de la disciplina del “spanking” , en cualquiera de sus vertientes, como los actuales alquimistas, porque tenemos nuestro propio lenguaje hermético, signos, figuras símbolos y siglas como el clásico OTK para comunicarnos y como aquellos legendarios personajes consagrados a descubrir los misterios de la vida todos nosotros de una manera u otra tratamos de desentrañar el origen de nuestras propias inclinaciones y porque poseemos además el poder secreto de transmutar el dolor en placer.

 

Creo que todo eso nos convierte a nosotros también en una suerte de alquimistas ¿Por qué entonces para identificarnos no utilizamos el jeroglífico de la Salamandra cuya inicial es “S” como “Spanking”?

Les cedo la palabra. Cordialmente: Amadeo Pellegrini.

(Artículo aparecido en Septiembre de 2.006 en el veterano de los blogs sobre spanking en Español: Azotes y Nalgadas)

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